Es difícil pensar una buena introducción para este tema,
por lo tanto no me iré en demasiados rodeos para describir su naturaleza.
Todo comenzó cuando un día iba caminado y empecé a pensar
en mis peleas pasadas, mis discusiones con otras personas y algunas vivencias
que me causaron tristeza en algunos momentos anteriores, cuando lo meditaba (no
estaba triste, solo pensativo). Pensé en la maldad algunas personas, en su
ignorancia por contradecirme, pero mientras lo hacia, comencé a preguntarme:
Porque siempre cada ves que discutía, yo tenia la razón? Porque yo tenia todo
el conocimiento y los demás estaban equivocados?. Me di cuenta que yo siempre
fui la victima, el mas justo, el mas razonable, pero que pasaba con los otros,
también creyeron que ellos eran los justos?, también creyeron ser las victimas
en nuestros combates furtivos?, creyeron ser los sabios, mientras yo en mi
ignorancia los contradecía?.
No pienso que haya estado el 100% de las veces equivocado,
pero tampoco pienso que estuve el 100% de la veces acertado (luchando por la
causa justa), a las finales me pregunto, como saber quien tiene la razón y quien
no?, si cada persona quiere ver las cosas como mas le conviene y hacer caso
omiso de lo que no. Cada persona es rey y reina de su propio castillo, el
castillo donde cada uno es perfecto, por lo tanto uno tiene toda la sabiduría
sin posibilidad de equivocación.
Nos sentimos invadidos cuando una persona: habla sobre
algo que contradice nuestra mentalidad, nuestros ideales o enseñanzas, no hace
lo que nosotros queremos que haga, nos enteramos que tiene una perspectiva
diferente a la de nosotros, etc, etc, etc.
Es como algo que te queda atravesado en la garganta , un
vació en el pecho (pero no de pena, mas bien de insatisfacción), mientras que
la temperatura sube un poco (en la cabeza principalmente), la respiración se
comienza a agitar y las pulsaciones aumentan mas y mas, la euforia comienza a
aumentar así como en parte la ira, esa, esa es la sensación llamada “yo tengo
la razón y tu no”. Ante esta sensación actuamos de distinta forma, a veces nos
retiramos del lugar (lo mas rápido posible), a veces increpamos a la persona
intentando demostrar cuan equivocado esta, pensando que elevando nuestra voz
nos va a escuchar mejor, quizás ellos también piensen lo mismo, porque también
comienzan a subir el volumen, comienza el combate y quien va a vencer?, quien es
el que debe vencer realmente?, quien es el que tiene la razón?.
Tampoco es que este peleando ni contradiciendo todos los
días y a todas horas de mi vida, porque a veces he tenido la suerte de darme
cuenta en el mismo momento lo errado que estoy. La cosa es que cuando peleo, lo
hago para vencer y no para aprender ni enseñar. La cosa es que no siempre soy
la victima, ni el mas sabio, ni el mas justo, ni el mas razonable. La cosa es
que, sea lo que sea que nos pase, pensemos si realmente tenemos la razón, porque
cuando contamos nuestra historia siempre somos héroes o heroínas y nunca
victimarios (nunca fue nuestra culpa, según nosotros). Dicen que, “el queque
siempre se quema por los dos lados”, aunque no creo que se queme parejo, solo
espero que no se este quemando mas de mi lado, pero lo importante ahora es que
a la verdad me doy cuenta que: “No siempre tengo ni he tenido la razón” por eso
mejor es meditar en cada ocasión, sobre la naturaleza de mi acción.
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