EL REY TULILE PERDIO SU CORONA

viernes, 5 de octubre de 2012

Publicado por prensalibrenagua.blogspot.com


Por Carmen Celeste Mateo/mateocarmen358@gmail.com
¡Joder!. El Rey Tulile ha asomado el gaznate de nuevo. ¡Recórcholis!. El mismo Rey  que todos os habéis vacilado por el encanto de sus locuras, reaparece. El mismo estereotipado pringao que os ha hecho reír con sus excentricidades y aspavientos cuando saca el pico.¡Si, el mismo rey!, ¡aunque no siga siendo el rey, como dice el mariachis!.

Y, a ver,  lo que trae? Pues relata la historia de que se ha propuesto, vale, encarar las demandas que le han hecho los músicos de su orquesta, los cuales habéis reclamado el pago de prestaciones y compensaciones legales por abandono y despidos injustificados, ¡ostia!. Ello según  lo berreado por la gleba musical sublevada, ante lo cual al Rey no le ha quedado más remedio que refugiarse en su hooka, con sus tejeeringos sin dar mente al husillo del agua que le gotea. ¡Qué bichos más jodidos estos músicos sublevados ante el Rey!.
Pero, vamos, vale, una verdadera lástima, porque el tío me simpatiza, hombre. No podéis negaros, tan controversial, el loco, y para colmo de madre, sin nada en la radio, que pudiera de alguna manera justificar su ausencia. En verdad os digo, mis  amigos lectores, sanos y putrefactos, que El Rey Tutile ha abandonado su trono, luego de haber jugado al Rey de Copas, con sus pampers, su traje de general y el de su eminencia reverendísima en el que se ha cagado más de una vez, perdiendo la carta o baraja que os lanzara en el juego de naipes que de por vida ha sido su carrera, en la que vosotros sabeis que se gana y se pierde. Lo lamento por Tulile, ¡ostia! pero hoy día no es más que un desmayao.
Recordáis que había tenido una etapa de música buena, honorable, y digna, que lo había sacado de la dicharachería , y de repente, hombre,  de golpe y porrazo, decidió retornar al estilo de fandanguería barata, a lo guarro, sin que se percatéis de que lo tópico no tenía fundamento. ¡Cutre!. No midió que con ello adelantó sin saber su certificado de defunción como cabecilla de la llamada música  de calle, por no haberse percatado de que estaba pasando de moda. Y os deciros sin atragantarme, porque en el fondo no hace más que irse por el mismo camino del egollante  tocapelotas, de Julián, al que  el oro duro se le tornó blandito. ¡Caray!
Y es que en su reinado Tulile se la pasó haciendo cribas, de la cual había salido butifarro, pero, ¡ojo!  ha terminado su reinado porque el merengue de calle se fue, como María Se Fue. Si no me creeis, podéis preguntar a Omega, el pobre infeliz que se pudre en un cárcel, después de meter la balalá y que si no lo sacais pronto, se lo van a comer los gusanos. Debemos exorcizarlo antes de sacarlo, porque tiene un bajío custrio.
En fin, Tulile por lo que habéis comprobado tiene una mala foyá, y hay que  tener mandanga con él para no caer en la gradilla.
Hasta pronto pues, gente y gentuza que me leéis. Ya  me voy a quitar el jato, manque pierda un poco de tiempo, como decimos en Andalucía o Asturias. ¡Púdranse los malos! Que me tienen bien pechá. No seáis farrucos. Sabéis?.
De Merengada.

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