Por: Víctor Núñez/Dominicanoshoy
La gran mayoría de los adolescentes que son ingresados en
el Centro de Evaluación y Referimiento de Menores, de Cristo Rey, reinciden en
infracciones castigadas por las leyes, por cuya situación permanecen saliendo y
entrando del lugar.
Así lo explicó este lunes el doctor Sócrates Sánchez,
director de esta casa albergue, de donde este sábado se fugaron siete menores,
que ahora son buscados por la
Policía para reapresarlos y reintegrarlos al centro.
Sánchez, quien lleva ocho años dirigiendo el albergue,
explicó que en ese tiempo ha visto a muchos jóvenes salir y en poco tiempo
regresar por haber cometido algún delito.
Señaló que a su llegada encontró adolescentes de 13 años,
que ahora tienen 20, pero que continuaron involucrándose en delitos, por cuya
causa cumplen penas en las cárceles de
Najayo y La Victoria.
Sobre la fuga de los siete menores aclaró que se debió a
una violación por parte de la seguridad, de los reglamentos que rigen la
operatividad del lugar.
A la custodia le está prohibido subir a las habitaciones
con las llaves que dan acceso al pasillo, pero el día de la fuga el policía “al
parecer” olvidó este mandato y subió con estas herramientas, situación que
aprovecharon los adolescentes para quitársela, encerrarlo y salir del lugar.
Al menos cada año sucede una fuga de internos, dijo
Sánchez, quien comentó que en otras ocasiones han serruchado los barrotes para
escaparse.
Otra cosa que “aparentemente” facilitó la fuga es que la
casa solo cuenta con tres policías judiciales, especialistas en adolescentes,
en cada turno.
En la actualidad el centro tiene 41 jóvenes albergados en
4 celdas, las cuales poseen baños con agua permanente y tienen capacidad
para 10 personas.
Las habitaciones no poseen abanicos, ya que no lo permiten
por asuntos de seguridad. Según explicó el director, tampoco se permiten
conexiones eléctricas, puesto que en ocasiones han provocado incendios, como ocurrió una vez con
unos radios que les permitieron. Los internos mitigan el calor con el escaso aire que entra por las
ventanas.
Los menores ingresados en este lugar, mayormente son por
robo, homicidio, drogas y delitos sexuales, y tienen edades comprendidas entre
13 y menos de 18 años.
Entre la rutina del centro está ver televisión en el
comedor, a donde son llevados por grupo. Todos los lunes, los que tienen citas
son trasladados a los tribunales y cada día a las dos de la tarde hacen
deporte.
Al ser ingresados se les hace una evaluación médica,
psicológica y social, enviada a los jueces que estén conociendo los casos. En dicho análisis no solo se trabaja con los
jóvenes, sino también con los padres, quienes son entrevistados por los
psicólogos y en ocasiones por los trabadores sociales, que en algunos casos
hacen investigaciones de campo.
El centro es una dependencia del Ministerio de Salud
Pública y para el servicio médico cuenta con dos odontólogos, dos psicólogos y tres médicos generales, así
como con un equipo de trabajadores sociales.

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