Merengala
Sin que se exprese abiertamente, subyace en la crónica de
espectáculos y de arte del país una
suerte de prejuicio en contra de quienes escriben sobre los artistas en páginas
y portales digitales.
Editores de las secciones de espectáculos de diarios
impresos se la tienen al menos con los digitales, a quienes ven con una
infundada ojeriza, tratando en lo posible de restarle méritos y créditos al
trabajo que éstos realizan, al considerar que lo único valorable e importante
es lo que ellos publican en los medios
impresos.
Algunos no esconden su malquerencia hacia los denominados
blogueros, y se quejan cuando de alguna manera una noticia importante parte
desde un portal digital que ha obtenido la primicia.
Esos señores no conciben que una noticia corra primero en
las redes sociales, y en lo posible tratan de disminuir su incidencia e
impacto, bajo alegatos y argumentos, que no son más que la expresión del
desfase en que se encuentran, acomodados como están en la poltrona de la sala
de redacción de un diario impreso desde
donde miran con desdén a los demás.
Uno de ellos tuvo la cachaza y el tupé de protestar porque
una empresa de relaciones públicas organizó un encuentro con editores de
portales y páginas digitales, con los cuales procuraba un acercamiento,
consciente de la importancia que alcanza
el periodismo digital en estos tiempos.
Se olvidan estos señores de que las redes sociales y la
comunicación digital son una realidad
que en vez de soslayar se debe comprender y asimilar, en una época en que los
grandes emporios editoriales como The New York Time, por solo citar un caso,
atrviesan por una crisis financieras, y han tenido que someterse al rigor de
importantes y necesarios cambios para poder sustentarse.
Ninguna actividad social, económica ni política puede
estar hoy día al márgen de la web y la comunicación digital.
Eso lo saben los cronistas de arte de diarios impresos que
asumen una actitud de celos infundados
contra los medios digitales, debido a su rapidez, inmediatez y
alcances globales.
De hecho, ningún periódico impreso puede prescindir hoy día de una edición digital.
Todos han tenido que ir a la red.
Tratar de contrarestar o competir con los medios digitales
de la manera en que algunos lo hacen, articulando mezquindades, es un ejercicio
inútil, penoso y hasta vergonzoso.
Lo dice alguien que escribe al mismo tiempo para un medio
impreso y otro digital.

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