Por VERENA DOBNIK
NUEVA YORK, Nueva York (AP) — Una ecuatoriana que iba a
ser deportada se vio beneficiada el domingo por las pautas del gobierno de
Barack Obama que dan un poco de margen de maniobra a los inmigrantes
irregulares: podrá quedarse, junto con su hija de seis años, quien nació en
Estados Unidos.
Sara Martínez, une empleada doméstica de 47 años, dijo
llorando a los reporteros que vivía con miedo desde que el año pasado fue
bajada de un autobús y arrestada cerca de Búfalo.
Su hija, entonces de cinco años, "estaba viendo,
aterrorizada y llorando", dijo Martínez, al agregar que la niña perdió
peso y todavía está en terapia por el trauma. "Siempre me pregunta si la
Policía me va a alejar de ella", agregó.
Martínez llegó legalmente a Estados Unidos en 2005 con una
visa de seis meses, pero se quedó más tiempo porque dijo que el padre de su
hija estaba en suelo norteamericano.
El caso fue tomado por la legisladora demócrata por Nueva
York, Nydia Velázquez y la organización Coalición de Inmigración de Nueva York,
como parte de un esfuerzo nacional para limpiar las listas de inmigrantes a ser
deportados que no representan una amenaza a la seguridad pública.
El gobierno federal ha estado revisando casos migratorios
pendientes en la corte para cambiar su enfoque y acelerar la deportación de
delincuentes convictos.
Del 7 al 18 de mayo, la oficina en Nueva York del Servicio
de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) cerrará
parcialmente para que los oficiales puedan acelerar el proceso con más de
16.000 casos pendientes que están atrasados a nivel nacional.

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