Por José Gómez
Sin llegar a la frontera ni materializar unas de las grandes virtudes del dominicano, que es el limpiasaquismo, me veo en la obligación y el deber de resaltar el trabajo diáfano, leal, humilde y desinteresado que a favor de los ciudadanos y ciudadanas de esta laboriosa provincia, realiza el honorable Senador de la República Lic. Arístides Victoria Yeb, el cual con sus actuaciones, prestigia, enaltece y pone en alto el nombre del Senado de la República.
Usted Senador es el nuevo modelo, es y será el referente político obligatorio de la nueva generación de jóvenes que intenten abrazar esta ciencia (la política), como su profesión, que tendrán este arte como su medio de subsistencia, este hombre, este ser humano sin tener que avasallar, detractar, humillar ni maltratar a sus contrincantes políticos, logro ganar la tan anhelada senaduría de nuestra hermosa provincia, con propuestas serias, viables, ofrecimientos alcanzables y algo importante de señalar es que nunca perdió la objetiva y la coherencia al momento de hacer valer sus propuestas al electorado.
Los grandes hombres y mujeres de la historia contemporánea, entre los cuales me permito citar a Conrad Adenauer en Alemania; La Madre Teresa de Calcuta en la india; George la Pira en Italia; Abrahán Lincoln en Estados Unidos; Muños Marín en Puerto Rico; Juan Emilio Bosch y Gaviño, Joaquín Balaguer, entre otros grandes de la República Dominicana, se distinguieron por poner al servicio de los demás sus ideas y actuaciones, que plasmaron para que sirvan de guía a las demás generaciones.
Ahora a nuestra provincia le a tocado la oportunidad de tener un Legislador preocupado por los problemas de los demás, un legislador con el oído puesto en el corazón del pueblo, pero en especial en el corazón de los mas necesitado, un legislador que ha dado cátedra de gratitud ante un pueblo que lo eligió, un pueblo que ve a su Senador como uno de los de ello, como el vecino de al lado, un Senador que solamente no esta en su provincia los días que le toca realizar su labor legislativa; un Senador que todavía conserva y ojala no pierda, la humildad que a demostrado a favor de sus conciudadanos.
El Senador Lic. Arístides Victoria Yeb aprendió y heredo de su progenitor y mentor la vocación de servicio, la vocación de dar y repartir a los demás los aportes que recibe, su oficina senatorial, mas que una oficina de servicio es una casa de sanación por que todo el llega a esta, desesperanzado y agobiado, al momento de hablar y explicarle su situación al Senador Lic. Arístides Victoria Yeb, usted observa que cuando sale de la oficina se le nota el cambio, se le ve la metamorfosis que sufre su rostro, se desborda de la alegría de haber estado conversando con el legislador, con el abogado, con el hermano, pero sobre todo haber estado al lado del amigo.
Decía el Emperador Napoleón Bonaparte, cito: Que el hombre no se mide por su tamaño, sino, por el valor de sus ideas. Y yo le agrego, también por el valor de sus actuaciones hacia los demás; por que el que no vive para servir, no sirve para vivir, por que como nos enseño Jesús en los 10 mandamientos, Amar a tu prójimo como a ti mismo. Tengo mi esperanza puesta como toda la provincia María Trinidad Sanchez, de que en el año 2028, poder decir, gracias Lic. Arístides Victoria Yeb por honrar la palabra empeñada.

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