Orlando Gil/Listin Diario
UNA Y UNA
¿Puede un gobierno que durante siete años viene proclamándose como la mejor administración, cambiar en su último año y admitir que ha sido lo peor? De acuerdo al pliego de demandas del paro, de esta gestión no hay nada bueno.
El ministro de Economía, que viene de teorizar en Europa, se entregó y no intentó hacerse el gracioso. Dijo para que no haya dudas ni se creen falsas expectativas que el gobierno no puede complacer los reclamos del movimiento huelgario.
De manera que no hay que esperar el 14 de agosto para realizar una asamblea y decidir nuevas protestas, ni hay que llevar a cabo marchas de calentamiento, como las que están previstas para finales de mes. Con las autoridades no hay forma: Ni acercamiento, ni diálogo, ni negociación, ni emplazamiento. Les llegó el día. La una y una. En España se habla de adelantar las elecciones, pues con los parches de Rodríguez Zapatero no se hace un traje nuevo. En la Argentina una vez se acortó el plazo de la transición y el nuevo régimen sustituyó al viejo antes de tiempo…
A CARABINA
El movimiento popular está forzado a carabina. El respaldo de boca que dio el sector político al paro del pasado lunes, ¿se expresará en las calles al asumir la protesta una nueva modalidad? ¿Marcharán el candidato Hipólito Mejía y el PRD junto a Fidel Santana y el Foro Social Alternativo el próximo día 28? ¿E igual harán Julián Serulle y Frente Amplio por la Dignidad Nacional, Guillermo Moreno y Alianza País, José Miguel Soto Jiménez y Quinta República, Eduardo Estrella y Dominicanos por el Cambio, Ismael Cruz Reyes y PDI, etc.? Es decir, todos los candidatos, partidos y grupos que consideraron justa la movilización.
Como la paralización fue general, incluyendo al gobierno que no habló, faltarán calles para acoger a tanta gente que reiterará sus reclamos. No podrá alegarse violencia, puesto que ni fue patrocinada ni la hubo como en ocasiones anteriores.
Llegó la hora de los hornos y estos no están para galletitas. Ante los resultados fallidos del paro, los colectivos están obligados a poner en práctica nuevas modalidades de lucha…
LA ESPERA
Los candidatos, partidos y grupos pueden esperar hasta el 20 de mayo del año que viene, cuando se celebrarán elecciones nacionales, o el 16 de agosto, cuando asumirá un nuevo gobierno. Pero la población no.
Sus necesidades son perentorias y obviamente que sus reclamos están en auge. De ahí que haya que ir entreviendo la posibilidad de que el movimiento social y la campaña no vayan de la mano.
O que los candidatos y los partidos recapaciten y adviertan una potencial competencia y los peligros que entrañaría. E incluso, que las masas se dejen atraer por discursos de izquierda que son propios de la calle, y vayan dejando de lado o alejándose de las fórmulas de centro derecha.
Al momento de ir contra el gobierno, todos pueden ponerse a una, pero a la hora de definir opciones, cada cual buscará su franja. Por ejemplo, ¿por cuál candidato votará “el pueblo en lucha”? Esa pregunta no se hace por pudor, pero la respuesta forma parte del cálculo de los bandos. Todos quieren enlazar y no solo atajar…
¿CON CUÁL?
Cuando se escuchan los llamados para que el gobierno recapacite y convoque a la mesa de negociación a los grupos promotores del paro del pasado lunes, y se incluye al alto empresariado como parte de ese entendimiento, surge con propiedad la pregunta: ¿con cuál de los bandos estuvo el CONEP, con los huelguistas o con el gobierno? Si no estuvo con ninguno, lo que se discuta y acuerde no deberían ser cuentas de su rosario. Incluso, es posible que ni como mediador lo quieran, pues como sector lleva su propia lucha y obtiene a cada momento ventajas. Es el pueblo que está desasistido, el que necesita defensa y amparo. Sin embargo, ese ofrecerse no es ingenuo y mucho menos inocente.
Como tampoco el respaldo de boca de los partidos. Son de las vivezas que merodean el movimiento con fines particulares.
La vieja práctica de pescar en río revuelto. Aunque muchas veces el tiro sale por la culata o se afilan hachas para sus pescuezos.
La protesta como acción fue un plebiscito, pero confluyeron intereses que no terminan de definirse…

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