
Por Reynaldo Hernández Rosa
San Francisco de Macorís.- Pasada la farsa electoral, donde las mismas taras seguirán ocupando los asientos del cabaret congresual, la delincuencia se sigue adueñando, de manera avasalladora, donde todos los delitos en materia criminal: los secuestros, los atracos, el sicariato, los robos, etc, están llevando a población a un verdadero estado de indefensión en la seguridad pública.
Es inconcebible que observemos a diario como los delincuentes actúan de manera desafiante, sin importar sea día, noche o madrugada, en momentos que todos los organismos del Estado, todos, con la misma vocinglería, donde un jefe de policía hace más de galán de televisión que de persecutor de los rateros.
Es inadmisible que tantos organismos mal llamados de ¨¨inteligencia¨¨ en nada contribuyen a controlar el cada día más intenso tsunami delictivo, donde ni siquiera en las viviendas ¨¨enrejadas¨¨ se está seguro.
No pasa un solo día que no conozcamos un hecho agravado, donde por cierto, siempre actúa un miembro de los mandos castrenses y policiales.
Empero, peor es, que la población no cuente con ningún estamento que le de protección ante la cada día más aguerrida delincuencia, donde efectivos policiales en lugar de perseguir a los rateros y cacos, por el contrario, viven compartiendo con estos, a no ser que se las pasen solicitando dádivas o extorsionando a trabajadores o ciudadanos serios y honestos.
Los frecuentes linchamientos de vulgares delincuentes, que son sorprendidos infragantes, evidencia por el derrotero que vamos, donde nadie confía en la Policía ni en otros uniformados de la Fuerzas Armadas.
Urgen medidas acorde con los desafiantes delincuentes que arropan a todos los municipios del país, donde los gritos de impotencia por parte de los ciudadanos están llegando a extremos de derrotas, convencidos de la burda complicidad de todas esas miasmas que le pagamos para el cuido de los lugareños.
Pese a la tan divulgada y aplastante ganancia en los comicios recién pasados, donde todos hablan de por ciento, empero, nadie revela de que población de votantes, donde una abstención inusual se presentó, fruto de la desconfianza que cada día se aferra de los dominicanos ante tanta desprotección para con los moradores.
Sin equívoco alguno, por el derrotero que vamos, la nación encabezará el liderato en inseguridad, por debajo del desorden de Haití, en materia de seguridad pública. O no.
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