"Enrique Blanco nació el 14 de enero de 1907 en Don Pedro, Tamboril, en una familia campesina humilde y numerosa.
Desde joven mostró un carácter fuerte, criado entre machetes, supersticiones y el rigor de la vida rural.
Ingresó al
Ejército Nacional en 1926, impulsado por un general conocido, pero pronto
acumuló conflictos y sanciones internas.
Participó en
riñas, fue acusado de maltrato a civiles y mostró una conducta difícil de
controlar por sus superiores.
Fue dado de
baja y, en 1932, desertó llevándose su arma, cansado del sistema militar y los
abusos que ya se empezaban a notar.
Se refugió en
las montañas del Cibao, donde vivió como prófugo durante años, solo, armado y
siempre en movimiento.
La Guardia
salía a buscarlo frecuentemente, pero lo hacía con miedo: su habilidad con las
armas y el terreno imponía respeto.
Se decía que
se movía entre los pinares como un fantasma, siempre un paso adelante de sus
perseguidores.
Durante su
vida en fuga, se le atribuyeron varios hechos de sangre, algunos confirmados,
otros mezclados con leyendas populares.
Fue visto por
algunos como rebelde con causa, y por otros como un hombre peligroso fuera de
control.
Se volvió una
obsesión para las autoridades, que lo consideraban una amenaza directa al
régimen.
Tras cuatro
años de intensa persecución, fue abatido en Aguacate Arriba, Gaspar Hernández,
en noviembre de 1936.
Unos afirman
que lo mató un guardia mientras dormía, otros sostienen que se quitó la vida
antes de ser capturado.
Su cadáver fue
exhibido públicamente en varios pueblos como advertencia política y mensaje de
fuerza.
Tomado del
muro: El Real Belen

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