Cada 1 de julio, Bobby Bonilla se despierta con $ 1,193,248.20 dólares más en su cuenta. No juega al béisbol desde hace 23 años. Seguirá cobrando hasta 2035. Este es el mejor contrato negociado en la historia del deporte.
Como un reloj, los New York Mets le envían a
Bobby Bonilla un cheque por $1,193,248.20 dólares.
No por jugar al béisbol. No por entrenar. Ni
siquiera por presentarse en el estadio.
Simplemente por existir.
Lo han hecho cada 1 de julio desde 2011. Y lo
seguirán haciendo cada año hasta 2035, cuando Bonilla cumpla 72 años.
¿Cómo consiguió un jugador retirado el contrato
más famoso de la historia del deporte?
EL ACUERDO
Año 2000. La etapa de Bobby Bonilla con los New
York Mets estaba terminando mal. No estaba rindiendo. La relación se había
deteriorado. Ambas partes querían terminar el contrato.
¿El problema? Los Mets todavía le debían a
Bonilla 5.9 millones de dólares de su contrato.
La mayoría de los jugadores aceptarían el dinero
y se marcharían. Cobrar, seguir adelante, fin de la historia.
Pero el agente de Bonilla, Dennis Gilbert, vio
algo diferente.
Gilbert no era solo un agente deportivo. Era un
experto en seguros que entendía a la perfección las anualidades y la
compensación diferida. Vio esos 5.9 millones de dólares y vio una oportunidad.
Propuso un acuerdo que parecía una locura:
En lugar de pagarle a Bonilla los 5.9 millones de
dólares de inmediato, diferir el pago durante 11 años. Añadir un 8% de interés
anual. Luego, pagarlo en 25 cuotas iguales a partir de 2011.
Las cuentas eran sencillas, pero asombrosas:
5.9 millones de dólares hoy → 29.8 millones de dólares en 25 años.
La mayoría de los equipos se reirían de esa
propuesta. ¿Por qué alguien querría convertir 5.9 millones de dólares en casi
30 millones?
Los Mets aceptaron. Con entusiasmo.
LA RAZÓN
El propietario de los Mets, Fred Wilpon, pensó
que estaba siendo brillante.
Había invertido con un gestor de fondos que
prometía rendimientos constantes de dos dígitos cada año. Si esas inversiones
funcionaban como se esperaba, los Mets ganarían más del 8% que le estaban
pagando a Bonilla. Se embolsarían la
diferencia y saldrían ganando.
Arbitraje financiero. Un negocio inteligente. Un
riesgo calculado.
Ese gestor de fondos era Bernie Madoff.
EL GIRO INESPERADO
Durante años, todo parecía ir bien. El acuerdo
funcionaba. Los Mets habían invertido con Madoff, obteniendo beneficios, y los
pagos a Bonilla no comenzarían hasta 2011.
Entonces llegó 2008.
El esquema Ponzi de 65 mil millones de dólares de
Bernie Madoff, el mayor fraude financiero de la historia, se derrumbó. Los
inversores lo perdieron todo. La familia Wilpon, que había invertido grandes
sumas con Madoff, se enfrentó a pérdidas masivas.
De repente, el brillante arbitraje financiero de
los Mets se convirtió en el error más infame del béisbol.
Lo que parecía una contabilidad astuta se
convirtió en un chiste que duraría décadas.
Mientras tanto, Bobby Bonilla seguía preparándose
para cobrar sus cheques.
EL GENIO
Esto es lo que la gente no entiende del acuerdo
de Bobby Bonilla:
No predijo el fraude de Bernie Madoff. No sabía
que los Mets cometerían un error de inversión catastrófico.
Simplemente negoció un ingreso garantizado.
Ninguna caída del mercado de valores podía
afectarlo. Ninguna mala inversión podía perjudicarlo. Ninguna recesión
económica podía reducirlo.
Solo $1,193,248.20, llegando puntualmente, cada 1
de julio, durante 25 años seguidos.
Mientras que la crisis financiera de 2008
destruyó las cuentas de jubilación, las carteras de inversión y las fortunas en
todo Estados Unidos, el acuerdo de Bonilla permaneció intacto.
Garantizado. Asegurado. Cierto.
Y aquí está lo más sorprendente: Bonilla tiene un
SEGUNDO acuerdo de pago diferido.
Los Orioles de Baltimore le han pagado $500,000
cada año desde 2004, y continuarán haciéndolo hasta 2028.
Bonilla jugó para Baltimore solo dos temporadas a
mediados de la década de 1990.
Dos equipos. Dos contratos diferidos. Décadas de
pagos garantizados.
EL LEGADO
Hoy, el 1 de julio se conoce como el "Día de
Bobby Bonilla".
Los fanáticos de los Mets lo consideran una fecha
agridulce. Las redes sociales se llenan de bromas. Los sitios web deportivos
publican recordatorios anuales. Se ha convertido en parte de la cultura del
béisbol.
El actual propietario de los Mets, Steve Cohen,
incluso ha sugerido celebrarlo en el estadio con un cheque gigante de utilería,
aceptando el absurdo en lugar de evitarlo.
Pero más allá de las bromas y los memes, hay una
lección importante en esta historia.
Bobby Bonilla no superó a Wall Street con un
conocimiento financiero superior. No predijo las crisis económicas ni los
fraudes de inversión.
Contrató a alguien que entendía de finanzas mejor
que él, y confió en esa persona para que negociara en su nombre.
El poder del acuerdo no radicaba en la
gratificación diferida ni en estrategias de inversión complicadas.
Era un ingreso garantizado.
En un mundo donde los mercados se desploman cada
década, donde las inversiones "seguras" fracasan, donde las fortunas
desaparecen de la noche a la mañana, Bonilla aseguró una certeza absoluta. Esos $1,193,248.20 dólares llegan cada año,
pase lo que pase con:
La economía
El mercado de valores
Las finanzas de los Mets
El béisbol en general
No importa si los Mets ganan o pierden. No
importa si son rentables o si atraviesan dificultades. No importa cuál sea la
tasa de inflación ni si hay recesión.
El cheque llega. Garantizado.
LA LECCIÓN
La mayoría de la gente busca los mayores
rendimientos posibles. Las mayores ganancias. El crecimiento más agresivo.
Bobby Bonilla, en cambio, eligió la seguridad.
Tomó 5.9 millones de dólares y los convirtió en
29.8 millones simplemente negociando un contrato infalible.
No se necesitó ser un genio. Ni anticipar los
movimientos del mercado. Ni hacer apuestas arriesgadas.
Solo un acuerdo bien estructurado que le pagó de
forma constante durante 25 años.
A veces, la decisión financiera más inteligente
no es buscar lo imposible. Es saber exactamente cuánto tendrás y cuándo lo
tendrás.
Mientras los Mets creían estar jugando una
partida de ajedrez compleja con las inversiones de Madoff, Bonilla jugaba un
juego más sencillo:
Cobrar. Garantizado. Para siempre.
LA REALIDAD
Cada 1 de julio, Bobby Bonilla recibe
$1,193,248.20 dólares.
Ahora tiene 60 años. No juega al béisbol desde
2001.
Recibirá ese pago cada año hasta que cumpla 72
años.
Total: $29,831,205 dólares por 5.9 millones de
dólares diferidos.
Los Mets todavía tienen 11 años más de pagos por
delante.
La broma se cuenta sola. Pero también la lección.
Bobby Bonilla podría ser el blanco de las bromas
del béisbol, pero también es la prueba de que a veces la mejor estrategia
financiera es la más sencilla.
Ingresos garantizados. Sin riesgos. Certeza
absoluta.
Mientras otros buscan grandes rendimientos,
Bonilla simplemente cobra sus cheques.
Tomado de Alberto Kannon

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