Washington, 17 may (EFE).- Bernard Madoff,
condenado a 150 años de prisión en EE.UU. por una de las mayores estafas
financieras de la historia, ha pasado de poseer una fortuna de decenas de
millones de dólares a cobrar 40 dólares mensuales por limpiar ordenadores,
indicó el banquero en una entrevista con la CNN.
La entrevista emitida hoy en el canal de
televisión, reconoció que su mayor tormento en la cárcel es la memoria de su
hijo Mark, que se suicidó en 2010, dos años después del arresto de su padre por
una estafa piramidal que provocó pérdidas de 17.500 millones a miles de
inversores.
"Normalmente me despierto a las 04.30 de
la mañana porque no puedo dormir", dice Madoff, de 75 años, que cumple
desde 2009 una condena a siglo y medio de prisión en una cárcel de Carolina del
Norte.
Para la entrevista, Madoff tuvo que llamar al
periodista a cobro revertido porque no tenía dinero en su cuenta de teléfono de
la prisión.
Y es que ahora cobra 40 dólares mensuales por
"mantener limpios y asegurar que funcionan" los teléfonos y
ordenadores de la cárcel, algo que en su opinión no entraña complejidad alguna
y solo le ocupa unas "pocas horas" de su tiempo.
Lejos quedan ya su vida de lujos, aupada en su
prestigio como inversor, su yate, su apartamento de 7 millones de dólares en
Manhattan, su lujosa casa de playa en Long Island Y sus residencias en Florida
y Francia.
Ahora, Madoff pasa el tiempo que le resta
lamentando la muerte de su hijo Mark a los 46 años, el día en que se cumplían
dos años de la detención de su padre.
"Soy el responsable de la muerte de mi
hijo Mark...viviré con ello, con el remordimiento del dolor causado que he
casado a todos, a mi familia y a las víctimas", lamentó Madoff en la
entrevista.
El que fuera presidente del índice tecnológico
Nasdaq dice que tras 50 años de matrimonio lleva muy mal estar alejado de su
familia.
Madoff aseguró que cuando inicio su programa
piramidal utilizando el dinero inversores para asegurar el retorno de otros
pensó que sería algo temporal de lo que se recuperaría para ponerle fin.
"Pero fue a peor y no tuve coraje para admitir lo que había hecho. Eso
creo un mayor problema", explicó.
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