Por José Peguero
Esta es una historia acerca de los desafíos y las
posibilidades: una niña de primer grado, nacida sin manos, ha ganado un premio
nacional de caligrafía en EE.UU.
Annie Clark, de siete años de edad, fue galardonado con el
Premio Especial Nicolás Maxim para la Excelente Caligrafía, luego de una
asamblea escolar sorpresa, la semana pasada. Su mamá dice que Annie no salía de
su asombro cuando le dieron un trofeo y un premio de 1.000 dólares de parte de
la editorial Zaner–Bloser, patrocinante del concurso.
“Me di cuenta de que se sentía abrumada, pero ella estaba
preparada”, dijo Mary Ellen Clark al programa de TV Good Morning America.
“Entonces, creo que empezó a darse cuenta de la situación, vi su sonrisa y me
dí cuenta que Annie estaba disfrutando el momento”, dijo la orgullosa madre de
la niña.
Los profesores y la familia dicen que Annie a veces puede
ser un poco tímida, pero que ella es siempre tenaz y diligente. “Cuando
escribe, Annie quiere asegurarse que lo está haciendo en forma clara y concisa
y realmente se enorgullece de su trabajo”, dice Laura Erb, la maestra de Annie
de la Academia Wilson Christian.
Muchos se preguntarán ¿cómo hace Annie para escribir? Erb
dice que sostiene el lápiz entre sus antebrazos y en ocasiones tiene que
pararse para permaneces dentro de los renglones. A pesar de su discapacidad,
Annie nunca se queda atrás en las clases y aprende rápidamente, explica su
maestra.
Y su coraje y determinación van más allá del aula: “Annie
siempre ha sido muy, muy decidida, muy autosuficiente, en cuanto a vestirse y a
comer por sí misma”, dijo su papá Tom Clark, en una entrevista al diario
Pittsburgh Post-Gazette. “Ella puede andar en bicicleta, sabe nadar, está
determinada a que no hay nada que no pueda hacer”, dice el padre. “También
puede tipiar, usar un iPad, e incluso pintarse las uñas de los pies”, agrega.
Annie no es ajena a la superación de obstáculos. El
periódico informa que sus padres tienen tres hijos biológicos y seis adoptados,
como Annie. Y que todos tienen alguna discapacidad física o mental. Toda la
familia está orgullosa de los logros de Annie y apoyan con entusiasmo el sueño
de convertirse en autora.
“Este premio le ha dado una gran confianza en sí misma.
Está orgullosa de ser quien es y como madre estoy absolutamente feliz por eso”,
concluye una emocionada mamá.
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