Orlando Gil/Listin Diario
EL DESEO
El PLD hubiera deseado que el tema de la corrupción no centrara el debate electoral, pues sus estrategas estaban convencidos de que “la percepción va delante de la realidad”, y que por mucho que la realidad se afane, se le hace difícil alcanzar la percepción. Los perredeístas o su candidato trastrabillaban, en una especie de baile raro, hasta que los peledeístas se dieron cuenta de que eso era un cambio de pie o de pierna propio de la danza del tango.
Lo que se interpretó como un equivalente de Álbum de la Corrupción se murió en el intento. Fue un folleto horroroso que no satisfizo ni siquiera el morbo de una clase media rencorosa y vengativa, y desapareció del medio de la misma forma en que había llegado: subrepticiamente.
Nadie lo reivindicó, y aunque se amenazó con ediciones sucesivas y revelaciones más contundentes, no hay expectativas sobre su posible retorno. A los perredeístas, por lo visto, les basta con sangrar a sus adversarios. Si hubiesen sido los peledeístas, no se dan por complacido hasta darles el tiro de gracia…
OBJETIVOS
La alarma de los peledeístas se disparó cuando vieron que por trasmano la agresión moral tenía destinatarios impensables. La primera dama, por ejemplo. Primero con una escaramuza de pago de publicidad y luego con la cuenta en Dinamarca. No se creyeron que todo fuera hackeo y las consabidas extorsiones, sino que la finalidad era política, y que era fácil advertir que se buscaba matar tres pájaros con un tiro. No solo afectaba a Margarita Cedeño, ya que si se desestabilizaba la boleta, a Danilo Medina le tocaba cabeza y no colita. La colita era para Leonel Fernández como esposo, pero sobre todo como ángel tutelar de la candidatura de su partido. De manera que no debe extrañar que en relación con Dinamarca se pusieran en acción varias dependencias públicas. Si las diligencias las hubiera hecho el partido, no se hubiera llegado tan lejos ni tan rápido. Esos son los errores de cálculo que nadie midió, que todavía no se entienden y que podrían ser cometidos de nuevo, pues si se falla en la embestida, mucho más cuando llegue el momento de la defensa…
NO CREYERON
Los estrategas de campaña del partido, que no necesariamente del candidato, no se creyeron el cuentecito al estilo de los hermanos Grimm de que un pajarito fue volando y dejó caer en Santiago copias de documentos bancarios. Se sabe que las aves no tienen reparos en defecar encima de los transeúntes, pero cuando sus excrementos, además de manchar, producen malos olores, obliga a que la limpieza se haga más rápido y a fondo. La investigación en este caso. Fue cuando se dieron cuenta de que Marcos Martínez no tenía una sola razón para atacar a la primera dama. Que lo movía un interés ajeno, incluso inducido. Lo de Martínez se bastaba y sobraba en la justicia, pero políticamente el asunto debía ir más lejos.
¿Cómo obviar trascendencia, alcance y consecuencia? Ni muchachos que fueran para “quedarse dao”. De ahí que cuando Hipólito Mejía lanzó su catilinaria, en respuesta al discurso del presidente Leonel Fernández, la reacción no se hizo esperar. Le desollaron la vaca el mismo día y a la misma hora que la mataba…
LA BAJADITA
¿Por qué la reacción se produjo tan rápidamente? Puede pensarse que fue porque consiguieron copia del discurso temprano. Pero no. La contestación fue pronta porque los peledeístas estaban esperando a Hipólito Mejía en la bajadita, y dijera lo que dijera, si hablaba de corrupción, lo iban a “poner en su puesto”. Es decir, que estaban preparados desde mucho antes del discurso del presidente Fernández y del anuncio de Mejía de que respondería.
Si se atiende bien, los voceros no fueron de campaña, ni del gobierno, sino del partido, y mucho más, con la autoridad del Comité Político.
No fue el gobierno porque Franklin Almeyda no es actualmente funcionario. Tampoco fue la campaña, pues Francisco Javier García no fue dueño del escenario. La diatriba estuvo a cargo de Reinaldo Pared Pérez, y el destinatario Mejía. El ex presidente se había quejado de la rendición de cuentas del presidente Fernández. Con él hicieron peor: le pidieron cuenta de sus haberes, y lo hicieron con la finalidad de igualar las marcas (Margarita/ Hipólito), pero igual para que sepa que va a pelearse con duro...

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